La Sección Oficial Documentales acoge piezas sobre la migración forzada y la lucha de los pueblos indígenas en Guatemala
También se proyectaron relatos sobre las relaciones familiares, la memoria y la nostalgia
El 29 Festival de Málaga presentó durante la jornada del miércoles 11 de marzo cuatro títulos en la Sección Oficial Documentales: Renacimiento, Black Water, Llenya (Leña) y Level.
En el primer pase del miércoles en el Centro Cultural MVA tuvo lugar la presentación del cortometraje Renacimiento de los realizadores y documentalistas latinoamericanos Karel Barra y Ana Turbay. Los directores han desarrollado proyectos en Chile y Centroamérica, con un enfoque en comunidades, resistencia y derechos humanos.
Con una obra que explora territorios, memoria e identidad desde una mirada íntima y social, Karel Barra y Ana Turbay combinan observación cinematográfica e investigación en terreno.
El documental presentado en el Festival de Málaga, se rodó en Baja Verapaz (región norte de Guatemala), donde la comunidad Maya Poqomchi de Renacimiento se resiste al despojo que los expulsó de su tierra en los años 90. Actualmente, una nueva generación lidera la lucha colectiva por la justicia, la memoria y la recuperación de su territorio ancestral. Un testimonio vivo de la fuerza de los pueblos indígenas y su incansable defensa por la tierra y la vida.
A continuación se proyectó el largometraje Black Water del director Natxo Leuza, que aborda la problemática del cambio climático y la migración forzada de millones de personas.
Es el caso de los protagonistas del documental, Lokhi y su familia, que tienen que abandonar su casa en Bangladesh y emigrar a Dhaka. En Black Water se retrata la angustia que el aumento de nivel del mar, las tormentas, ciclones y erosión causan a muchas familias, obligándoles a dejar las zonas rurales. Se estima que unas 3.000 personas llegan a la capital de Bangladesh cada día. A escala planetaria, podría ser la mayor migración masiva de la historia de la humanidad.
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Con una larga trayectoria en el mundo del documental, Natxo Leuza comentó su interés en esta temática para rodar su película: “Muchas películas nacen de fotografías, noticias; y había un titular que decía ‘nos enfrentamos a la mayor migración masiva de la historia’, aquello me llamó muchísimo la atención y seguí investigando. Descubrí que los datos para 2050 dicen que entre 20 y 30 millones de personas tendrán que desplazarse internamente de la zona sur de Bangladesh a Dacca, que está apunto de colapsar. Esto me creaba imágenes muy apocalípticas en mi cabeza. Así que vimos la necesidad de hablar de los refugiados climáticos”.
Finalizando las proyecciones en el Centro Cultural MVA se presentó el cortometraje Llenya (Leña) del director catalán Manel Raga. El corto es una especie de continuación de Manel vive en Sarajevo, cortometraje documental firmado por Manel Raga en 2017 sobre su relación con su abuelo. Con Llenya (Leña), el director intenta construir un hilo entre las dos películas con una propuesta poética cargada de simbología y nostalgia.
“Tengo una manera de filmar que establece una relación personal con mi abuelo. Era también importante para mí conservar las conversaciones que estábamos teniendo mientras estaba filmando. Conservar esta idea de intimidad”, explicaba Manel Rega a los espectadores.
La última presentación de la jornada quedó a cargo de los directores Anna Berkhof y Carlos Mora Fuentes que trajeron al Festival de Málaga el largometraje Level, un díptico que comienza en los Países Bajos, donde Anna llora la muerte de su padre, y termina en España, donde Anna y Carlos dan la bienvenida a su hijo Leo y renuevan su casa en las montañas. A medio camino entre el documental y formas más libres, Level se convierte en un retrato del paisaje como palimpsesto: donde capas de historia y memoria se entretejen con los ritmos de la vida. Una meditación íntima sobre la vida y la muerte, que entrelaza experiencias personales y reflexiones sobre la relación del ser humano y la naturaleza.
“Fue una grabación muy instintiva, muy cambiante. Fue un poco como ir de caza, y luego sí, en el montaje hemos encontrado la película”, comentaba el director Carlos Mora Fuentes sobre el proceso de rodaje que empezó en medio de un cambio vital para la pareja: dejar un país y empezar una nueva vida en otro.
La directora Anna Beckhof añadía: “Queríamos hacer una película sobre mi padre, el dueño de la casa en la que vivíamos en Holanda. En aquel momento no sabíamos que íbamos a mudar a España, tampoco que tendríamos un hijo. Y todos estos cambios nos han hecho pensar en la idea del díptico que resume muy bien el contraste entre España y donde vivíamos”.
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