‘La casaca de dios’ revive la importante figura de Maradona en el Festival de Málaga
La película dirigida por Fernán Mirás ha estado representada por los productores Ramiro Navarro y Ángel Zambrano en un coloquio posterior a su visionado
El 29 Festival de Málaga ha acogido la premiere mundial de La casaca de Dios, el nuevo largometraje de Fernán Mirás, seguida de un coloquio con el público en el que han participado los productores Ramiro Navarro y Ángel Zambrano, además de Mariana Volpi, productora asociada y responsable del asesoramiento legal del proyecto.
Durante dicho encuentro, el equipo ha compartido con los asistentes el origen de la película, su relación con la memoria colectiva argentina y el largo proceso creativo que dio forma a este proyecto enmarcado dentro de la Sección Oficial Fuera de Concurso.
La casaca de Dios parte de una historia real atravesada por la pasión futbolística y el peso simbólico de un momento histórico para Argentina. La película reconstruye el recorrido de una reliquia muy particular vinculada a Diego Armando Maradona y al Mundial de México 1986, convirtiendo el fútbol en un espacio donde se cruzan la épica popular, la memoria nacional y las emociones compartidas por todo un país.
A través de una historia real con elementos ficcionados, el filme propone una combinación de drama con comedia, presente con pasado y fútbol con historia. Una mirada que combina humor, nostalgia y reflexión sobre el impacto cultural de una figura irrepetible como fue el futbolista argentino.
Durante el coloquio, los productores han recordado cómo el germen del proyecto surgió de la sensación colectiva de que ciertos símbolos profundamente ligados a la identidad argentina parecían estar “fuera del país”, una inquietud que ayudó a activar la historia. En ese contexto, Ángel Zambrano ha explicado que el equipo exploró inicialmente distintas aproximaciones dentro de la comedia, intentando encontrar el tono adecuado para abordar una figura tan enorme como la de Maradona, especialmente en un momento en el que el duelo por su fallecimiento seguía muy presente.
También señaló que el guionista Marcos Carnevale sentía que la película podría funcionar como un homenaje indirecto a los combatientes caídos en la Guerra de las Malvinas en 1982, recordando las palabras del propio Maradona cuando, tras ganar el Mundial, dedicó la victoria a los jóvenes muertos en dicho conflicto armado.
Por su parte, Ramiro Navarro ha definido que el espíritu de la película era recrear una especie de Cinema Paradiso del fútbol, una historia profundamente emocional que mezcla realidad y ficción para retratar cómo el deporte puede convertirse en un vehículo de memoria y comunidad.
La productora asociada Mariana Volpi, encargada del asesoramiento legal del proyecto, ha destacado además que la película intenta transformar un contexto histórico marcado por la tragedia en un relato que recuerda uno de los momentos que devolvió la alegría al pueblo argentino. Volpi también ha querido poner en valor el largo proceso de desarrollo del filme, señalando que Navarro y Zambrano fueron los verdaderos impulsores de la historia, una situación que se ha aprovechado para resaltar la importancia de la producción en cine y el trabajo de los productores.
Finalmente, también se han compartido algunas curiosidades del proceso creativo, como el hecho de que el equipo llegó a plantear diferentes finales posibles que dependían de lo que ocurriera en la final del Mundial de Catar, reflejando hasta qué punto la película depende y se relaciona con la pasión futbolística contemporánea.
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