Una carta de amor a la experiencia del cine
Los directores de los festivales de San Sebastián y Bogotá, José Luis Rebordinos y Andrés Bayona, conversaron sobre la organización de certámenes cinematográficos que ilusionen al público y la industria
En la charla organizada por DAMA en el marco del Festival de Málaga, José Luis Rebordinos, el director del Festival de San Sebastián desde 2011 (antes formó parte del Comité de dirección) ha compartido confidencias con Andrés Bayona, director de Bogotá International Film Festival, y han analizado la esencia de la experiencia cinematográfica que sigue despertando la misma mirada curiosa de las primeras veces.
En este diálogo transatlántico, ambos directores debatieron sobre la imperiosa necesidad de los festivales como faros de resistencia en un entorno digital con tanto contenido y tantas voces diferentes. Frente al algoritmo solitario, la presencialidad de los festivales se reivindicó como el espacio donde el cine recupera su carácter de evento colectivo, demostrando que el contacto humano y de la industria es lo que sigue manteniendo encendida la pantalla.
El estilo único de cada Festival
Mantener la esencia propia fue el gran desafío para el BIFF, dentro de una urbe de 10 millones de habitantes donde el 75% consume audiovisual a través del móvil. Frente a este dato tan revelador, apostó por comisionar una programación distintiva y fiel a su marca. Ha sido una labor ardua, según afirmó Bayona, pero ese rigor le ha otorgado un prestigio por el que hoy productoras y distribuidoras compiten por estrenar en su espacio.
Aun así, Rebordinos matizó que la pureza absoluta es imposible ante las constantes presiones de las productoras por exhibir sus títulos. Para el director, aunque existan concesiones que no queda más remedio que hacer, la clave reside en fijar líneas rojas que protejan la identidad artística del certamen.
La democratización del audiovisual
Los directores coincidieron en que el acceso de la mujer a roles técnicos y de producción avanza con pasos decididos hacia un futuro de plena integración, aunque la sostenibilidad camina a un ritmo más pausado. Sin embargo, situaron la verdadera brecha en la clase social.
El director del certamen vasco manifestó que la película Ciudad sin sueño le resultó muy interesante, pero está narrada desde una mirada externa, no desde sus propios protagonistas. Ambos lamentaron que el alto coste de las escuelas de cine esté silenciando historias locales que nunca llegan a nacer por falta de recursos.
Para intentar combatir este silencio, destacaron el papel de los laboratorios de talento y secciones específicas que dan altavoz a nuevas voces. Iniciativas como Ikusmira Berriak del Festival de San Sebastián ya recogen frutos con proyectos premiados como La misteriosa mirada del flamenco o Estrany Riu.
En este sentido, los directores valoraron positivamente programas como Málaga Talent, cuyos creadores emergentes, presentes en la charla, representan esa savia nueva necesaria para que el cine.
El Festival de Málaga, en el centro de la charla
La charla discurrió en el Salón Rossini del Teatro Cervantes, en pleno corazón del Festival de Málaga, y fue el escenario idóneo para reivindicar la salud de las alianzas.
Bayona aplaudió la fluida circulación de talento e industria entre ambos países, señalando a Málaga como un referente absoluto en el continente americano. Por su parte, Rebordinos elogió la gestión de Juan Antonio Vigar y su creciente repercusión internacional, materializada en colaboraciones concretas como MASS el ciclo de cine español que ambos certámenes presentan conjuntamente en las capitales de Argentina y Uruguay.
Esta sintonía evidencia que la competencia, lejos de ser un obstáculo, actúa como un motor que fortalece al cine español, y que la comunicación entre ambas levanta proyectos que amplían la voz de las historias.
El futuro de los festivales
El modelo de negocio ha mutado y la exclusividad de un estreno en Cannes o Venecia ya no es el único camino hacia el éxito. Rebordinos señaló que las productoras buscan hoy maximizar su recorrido mediante una presencia en diferentes festivales, utilizando cada uno como un altavoz estratégico para sus títulos.
Toda esta evolución la ha visto Rebordinos en toda su trayectoria en San Sebastián, que este año llega a su fin. El vasco se sinceró: “vas perdiendo energía y creo que 15 años son demasiados. Mi equipo y yo venimos a cambiar, pero ahora hace falta otra visión de futuro, ojalá de alguien más joven”.
Aun así, aseguró que seguirá apoyando a cineastas a hacerse un hueco en la industria, ayudando a proyectos que le interesen y escribiendo sobre sus dos pasiones: el séptimo arte y la cocina.
Esto no es un The end, es un To be continued.
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